| Imagina otra dimensión en la que existen entes mágicos que no tienen una estructura definida, sino que adoptan infinidad de formas moldeadas por el sonido. Estas figuras o “GeoFormas” son particularmente sensibles a la música, con la que se expresan sin cesar moviéndose como un fluido al compás del ritmo. Pero no sólo cambian su estructura a voluntad, sino que pueden cambiar también su organización subatómica para transformarse de inmediato casi en cualquier material: vidrio, metal, agua, cera, mármol, jade... Además, sus superficies pueden presentar texturas de lo más variadas: opacas o traslúcidas, pulidas o rugosas, lisas o porosas y veteadas, y muchas más. Las GeoFormas viven en fantástico entorno de plasma y cometas. De ellos reciben la luz que reflejan, refractan y transmiten a través de su superficie en constante movimiento.
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