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Royal Opera House testimonial

 
 

La Royal Opera House de Londres es mundialmente conocida por la calidad de sus producciones artísticas y por ser la sede de dos prestigiosas compañías británicas, la Royal Opera y el Royal Ballet. Los nombres más famosos de la danza y la lírica mundial se han subido a su escenario, pero, entre bambalinas, hay un ejército de técnicos, diseñadores y productores de gran talento encargados de convertir cada producción en realidad.

Aunque el teatro está impregnado de historia, tras su fachada victoriana se esconde un centro de modernidad e innovación que ha utilizado tecnologías como la de NVIDIA para convertirse en el primer teatro de ópera del mundo en adoptar la realidad virtual como pieza clave para el diseño de sus producciones.

EL RETO

Construido inicialmente como teatro en la plaza de Covent Garden en 1728, el actual edificio de la ópera data de 1858. A lo largo de su historia, la Royal Opera House ha ido evolucionando para adaptarse a las nuevas tendencias artísticas y tecnológicas con el fin de seguir manteniendo el alto nivel de sus producciones a medida que cambiaban los gustos del público y las necesidades financieras.

La transformación más reciente de la Royal Opera House es el resultado de un ambicioso programa de remodelación que se llevó a cabo entre 1997 y 2000. El proyecto inicial tenía como objetivo convertir el teatro en un lugar más accesible, no sólo en términos de estructura física y público, sino también en cuanto a recursos de producción.

Para lograrlo, uno de los principales retos que debían abordarse era el de modernizar los procesos de producción más importantes, incluido el diseño de la iluminación. En el pasado, su manejo exigía la intervención de un amplio equipo de profesionales y largas horas de trabajo sobre el escenario para programar el movimiento de más de 200 focos. Pero, a medida que las producciones se hacían más complejas y los plazos de realización más cortos, los técnicos empezaron a necesitar una nueva forma de trabajar.

LA SOLUCIÓN

Encontraron una solución innovadora: una Royal Opera House virtual basada en la tecnología NVIDIA Quadro, en la que los cambios de las luces y la escenografía podían diseñarse y animarse con el clic de un ratón.

El equipo de técnicos, dirigidos por David Harvey y George Panait, invirtieron dos años en crear una reproducción extraordinariamente fiel del auditorio del teatro. Esto les permitió obtener una réplica del escenario principal con su herramienta de realidad virtual y, con ello, un entorno que los diseñadores de producción pueden utilizar para perfeccionar la puesta en escena de su espectáculo.

Una vez finalizada la secuencia de movimientos de las luces, ésta se utiliza para programar la mesa de iluminación del auditorio principal y, de esta forma, reproducir con exactitud el diseño creado en el escenario virtual.

Concebida inicialmente como una utilidad de diseño de iluminación, la herramienta de realidad virtual también ha demostrado ser práctica para coordinar los cambios de la escenografía y las partes móviles del escenario. La versión virtual puede verse desde la perspectiva de cualquier butaca del auditorio, lo que permite a lo diseñadores valorar su trabajo desde el punto de vista de los espectadores antes del estreno.

El responsable de la iluminación, David Harvey, explica: “Nuestro sistema utiliza dos unidades de procesamiento gráfico (GPU) NVIDIA Quadro XP4500 con una placa base Asustek y un paquete de software de ESP Systems, lo que significa que podemos aprovechar la tecnología SLI de NVIDIA. Constantemente tratamos de conseguir animaciones más fluidas y modelos más detallados, por lo que el incremento de velocidad que nos proporciona SLI es muy importante”.

EL RESULTADO

“No se trata de usar la tecnología porque sí. No sería posible para el teatro funcionar como lo hace sin la herramienta de realidad virtual”, prosigue Harvey.

"La potencia de la tecnología NVIDIA hace que nuestro escenario virtual posea todas las características del original. Podemos mover los focos, crear efectos especiales y ver las sombras en tiempo real, y este nivel de realismo hace que el proceso de diseño siga siendo muy intuitivo”.

“En producciones complejas, como la de La bella durmiente, donde la iluminación y los cambios escenográficos llevarían muchísimo tiempo, el equipo diseño puede ir al sistema de realidad virtual y plasmar su visión del espectáculo en tan sólo unas horas”.

“Esta tecnología no sólo nos ha ahorrado tiempo y dinero. También ha mejorado el nivel artístico de nuestras producciones. Nuestra relación con NVIDIA está ayudando a consolidar la imagen de innovación tecnológica que se ha forjado la Royal Opera House en el mundo”.



 
 
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