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G-Sync
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CÓMO FUNCIONA G-SYNC

Mira los juegos de otra manera con NVIDIA® G-SYNC™.

G-SYNC es una tecnología revolucionaria que sincroniza las frecuencias de refresco de la pantalla con la GPU para eliminar la fragmentación y el entrecortamiento del vídeo, acelerar la respuesta y proporcionar la experiencia de juego más nítida, fluida y espectacular.

Cuando cada imagen cuenta, necesitas la calidad visual que solo NVIDIA G-SYNC proporciona. Las escenas aparecen al instante, los objetos se muestran más claros y definidos, y el juego se vuelve más fluido para mejorar tu velocidad de respuesta y darte ventaja frente a tus rivales. Cada juego es, se comporta y se muestra como debería.

 

El problema: Tecnología antigua

Los primeros televisores utilizaban tubos de rayos catódicos (TRC), que funcionaban disparando un haz de electrones contra una superficie de fósforo. Este haz hacia brillar los píxeles de la pantalla. Cuando se activaban suficientes píxeles con la suficiente rapidez, el TRC producía la impresión de imágenes en movimiento que veíamos en el televisor. Aunque parezca extraño, estos primeros aparatos de televisión tenían tasas de refresco de 60 Hz, fundamentalmente porque la electricidad en EE.UU. se transporta con una frecuencia de 60 Hz. Sincronizar la velocidad de refresco de la TV con la frecuencia de transmisión de CA facilitaba la fabricación de los aparatos electrónicos y reducía las interferencias en la pantalla.

Cuando empezaron a salir los primeros PCs al mercado a principios de los 80, la tecnología de los televisores de tubo ya estaba bien asentada y era la forma más fácil y económica de producir monitores para los ordenadores. A partir de ahí, los 60 Hz y las frecuencias de refresco fijas se convirtieron en la norma y los fabricantes de sistemas tuvieron que aprender a sacar partido de una situación que distaba mucho de ser perfecta. A lo largo de las tres últimas décadas, aunque la tecnología de las pantallas ha evolucionado del TRC a los paneles LCD y LED, ninguna gran compañía ha desafiado esta forma de proceder, por lo que, a día de hoy, sincronizar las GPUs con las frecuencias de refresco de la pantalla sigue siendo la práctica habitual.

El problema es que las GPUs no renderizan a una velocidad constante. De hecho, sus frecuencias de refresco varían considerablemente incluso dentro de una misma escena del juego en función de la carga instantánea que detecte la GPU. Por tanto, dado que la tasa de refresco es constante, ¿cómo llegan las imágenes de la GPU a la pantalla? La primera opción es, sencillamente, hacer caso omiso de la frecuencia de refresco de la pantalla y actualizar la imagen explorada en ésta sin esperar a que acabe el ciclo de actualización. Es lo que se denomina VSync en modo desactivado (VSync Off Mode) y es la forma en que juegan la mayoría de los usuarios. El inconveniente es que, cuando en un solo ciclo de refresco se reproducen 2 imágenes, aparece una línea de ruptura muy evidente que da lugar a lo que se conoce como fragmentación de la imagen (tearing). La solución establecida para evitar esta fragmentación es activar la sincronización vertical (VSync) para obligar a la GPU a retrasar la actualización de la pantalla hasta que empiece su siguiente ciclo de refresco. Pero esto hace que se entrecorten las imágenes cuando la frecuencia de cuadro de la GPU está por debajo de la tasa de refresco de la pantalla. Además provoca latencias, que se traducen en un retardo entre la señal de entrada del teclado o el ratón y la acción esperada en la pantalla.

Y lo que es peor, muchos jugadores sufren fatiga ocular al exponerse durante mucho tiempo al parpadeo de imágenes de VSync, mientras que otros experimentan dolores de cabeza y migrañas. Esto nos llevó a desarrollar la función VSync adaptable, una solución eficaz que fue magníficamente acogida por la crítica. A pesar de este avance, el retardo de la señal de entrada persiste hasta hoy, algo que es inaceptable para muchos entusiastas y absolutamente inadmisible para los jugadores profesionales, que seleccionan cuidadosamente su hardware de competición para reducir al máximo ese retardo fatal entre acción y reacción.

 

La solución: NVIDIA G-SYNC

Para solucionar el problema, hemos inventado NVIDIA G-SYNC, que elimina la fragmentación al tiempo que minimiza el entrecortamiento de las imágenes y la lentitud de respuesta. Para conseguir esta revolucionaria mejora, G-SYNC sincroniza la pantalla con la salida de la GPU, en lugar de sincronizar la GPU con la pantalla, lo que da como resultado unas imágenes impecables, rápidas y fluidas que redefinen la experiencia de juego.

Grandes gurús como John Carmack, Tim Sweeney, Johan Andersson y Mark Rein han quedado impactados al ver G-SYNC y el cambio que representa para los juegos. Los profesionales de eSports hacen cola para usar esta nueva tecnología, que les permitirá demostrar sus verdaderas habilidades ante el monitor y exigirá mayores reflejos gracias al imperceptible retardo entre las órdenes del teclado y las acciones de la pantalla. Y en nuestra propia casa, los jugones han estado utilizando portátiles y monitores G-SYNC a escondidas en las partidas de mediodía para ganar.

Si, al igual que los profesionales de eSports, quieres conseguir la experiencia de juego más limpia, fluida y ágil posible, un portátil o un monitor con NVIDIA G-SYNC es uno de esos inventos que te cambian la forma de jugar y no se encuentra en ningún otro lugar. En una época llena de imitaciones, G-SYNC es una auténtica novedad que redefine la forma de ver los juegos.